El agua dura reseca. La protegida, no.
El exceso de minerales deja una película áspera sobre la piel, reseca el cuero cabelludo y hace que el jabón cueste más trabajo enjuagar. Con AQUAMID esos minerales quedan secuestrados desde el tinaco: te bañas con agua que se siente suave, enjuaga limpio y deja el cabello menos quebradizo.